Sé que el título de este post suena a Milan Kundera, ¿pero qué mejor manera para describir esa sensación invernal, llena de nostalgia y a veces melancolía, que uno siente justo antes de que un año más termine? Años van y años vienen, y creo que la mejor manera de sobrevivir a los cambios drásticos es haciendo un balance sobre lo bueno y lo malo que aconteció durante el año -ya saben, un poco de autocrítica de vez en cuando no cae nada mal.
Sé que todavía faltan diez días para el 2008, de hecho todavía no pasa la navidad, pero aun así, quiero vivir estos últimos suspiros haciendo lo que más me gusta… nunca está de más.










