Censura, nuevo rostro y nuevas tácticas


Aunque hoy en día creemos vivir en un país que goza de plena libertad de expresión, la realidad es que la censura continúa siendo un mecanismo de autodefensa del Status Quo que actúa implacable ante cualquier “amenaza” que intente lastimar su equilibrio. Es así como la censura ya no se presenta a través de la represión y el autoritarismo político, sino a través de la misma información que desinforma y que divide opiniones.

Durante la gestión de Vicente Fox en la presidencia de México, uno de los “grandes avances” democráticos que su administración se adjudicó fue la libertad de expresión en los medios de comunicación masiva. Sin embargo, habría que dejar muy en claro que esa “libertad”, de la que tanto se enorgulleció el ex mandatario, fue sólo el resultado de un largo proceso histórico que contuvo revoluciones, movimientos estudiantiles, sociales y hasta armados.

Muchos años tuvieron que pasar antes de que la censura -ese veto a las ideas y a la expresión humana– cambiara abismalmente su significado y percepción ante la sociedad, pues no es lo mismo hablar de censura y libertad de expresión en la época de lucha social y autoritarismo político (como la que se vivió durante los años sesenta y setenta), a la censura y libertad de expresión que hoy en día solemos presumir y ejercer sin tener consciencia de su origen.

Vicente Fox se atribuyó la libertad de expresión porque finalmente no tuvo otra alternativa. Después de haber desgastado la figura presidencial a consecuencia de su lamentable falta de criterio y profesionalismo, el linchamiento mediático a manos de sus opositores no se hizo esperar, por lo que la libertad de expresión tan sólo tuvo un uso retórico que ayudó a sus asesores a sacarlo de uno de tantos apuros, arguyendo que el presidente siempre estaría abierto a toda crítica.

En la actualidad, el ex mandatario no puede ver a la prensa mexicana ni en pintura.

Libertad de expresión para la sociedad

Como parte inherente al ser humano y a su capacidad de comunicación, la libertad de expresión es un derecho inalienable a los individuos, a la sociedad y a sus instituciones. La pregunta sería entonces ¿cómo ejercemos nuestra libertad de expresión?; y reflexionar si en México aún hay censura.

Hoy podemos decir que gozamos de plena libertad de expresión y que no hay censura porque, al prender el televisor, vemos a conductores diciendo “buey”, a comediantes albureando sin doble sentido y otros tantos parodiando la vida política nacional, usando la burla y dejando la crítica a un lado.

¿Eso es realmente la libertad de expresión?

Aunque hoy como sociedad podamos elegir distintas opciones para observar un acontecimiento desde diferentes ángulos, y así tener una perspectiva mucho más amplia y enriquecida sobre una problemática o suceso en particular, también existe el riesgo de quedar colapsados entre tanta información intrascendente, cuya única función es la de ocultar información que podría llegar a atentar contra el Statu Quo.

Vivimos en un mundo con sociedades llenas de más tecnología y más información, pero con una capacidad comunicativa entre individuos cada vez menor.

Por ello, el rostro de la censura oficialista no es el de callar las voces con las armas de la represión y el autoritarismo político. Por el contrario, es el de crear confusión a través de la misma información, a través del rumor y de los puntos de vista encontrados. No hace falta velar información, cuando la confusión y la división de opiniones son más contundentes para censurar la consciencia social.

Otro de los rostros de la censura en México continúa teniendo un aspecto violento y detestable que ha rebasado incluso a la clase política y a las instituciones gubernamentales de este país. ¿Alguien recuerda el número de periodistas que murieron ejecutados durante el sexenio de Vicente Fox y los que van en la actual administración?

México ocupa uno de los primeros lugares de riesgo para ejercer la labor periodística en todo el mundo. Ejemplo de ello son los casos de periodistas ejecutados por delincuentes que se vieron amenazados por las investigaciones y las letras de un comunicador social; asesinatos que a la fecha continúan en la impunidad, sin detenidos y sin trascendencia en el ámbito nacional.

Por supuesto que hay muchos más ejemplos sobre los tipos de censura que se practican en nuestro país a manos del gobierno, instituciones como la Iglesia u otro tipo de organismos, pero para dar respuesta a la pregunta de si hay censura en México, sin la menor duda puedo responder que sí.

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